En México, la encuesta ENCODAT 2025 estima que 3,97 millones de personas entre 12 y 65 años participaron en juegos de azar durante el último año. De ese total, el 6,3% —unas 250 mil— presentan criterios clínicos de juego problemático.
El estudio señala que la conectividad constante por celular y la exposición a las redes sociales han transformado el entorno de las apuestas en el país.
Los adolescentes son los más vulnerables
Los jóvenes apuestan más que los adultos: el 6,9% de los adolescentes de 12 a 17 años participaron en apuestas durante el último año, frente al 3,9% de los adultos. Entre esos adolescentes, el 7% mostró comportamiento de juego problemático, con predominio entre los hombres.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advierte que la publicidad agresiva y los patrocinios deportivos normalizan la actividad desde edades tempranas.
El juego problemático es tratable
La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce el trastorno de juego como una condición de salud. La principal señal de alarma es la incapacidad de dejar de apostar incluso con deudas y conflictos familiares.
Especialistas aclaran que los videojuegos con cajas de recompensa (loot boxes) no equivalen a apostar. Alrededor del 60% de los jóvenes juegan videojuegos, pero solo el 1,2% desarrolla un trastorno asociado.
CONASAMA afirma que el juego problemático no es una debilidad personal, sino un problema de salud mental tratable. La orientación incluye límites de tiempo en dispositivos, supervisión de contenido y controles parentales para bloquear sitios de apuestas.
La Línea de la Vida ofrece atención gratuita, confidencial y especializada en salud mental, 24 horas, al teléfono 800 911 2000.



