PYMNTS.com informó que el sector de ciberseguridad registró más de 215 fusiones y adquisiciones en el primer semestre, con un valor total superior a US$ 100 mil millones. El análisis señala que los compradores están dirigiendo inversiones hacia la seguridad de la inteligencia artificial (IA), identidades de máquinas, protección de navegadores y sistemas industriales, con la superficie de ataque corporativa expandiéndose más allá de las redes y los endpoints tradicionales.

Nuevas prioridades en seguridad

Las adquisiciones recientes muestran que las empresas buscan plataformas capaces de correlacionar señales de identidad, comportamiento, telemetría de red, actividad del navegador y registros de aplicaciones. La idea es identificar patrones que, de forma aislada, no revelarían un ataque, pero que combinados indican actividades sospechosas, como un empleado autenticado con comportamiento inusual o un agente de IA que accede a información fuera de lo esperado.

Uno de los acuerdos que ilustra esta tendencia es la compra planificada de BioCatch por parte de Visa, anunciada el 3 de agosto, por US$ 2,4 mil millones. BioCatch atiende a más de 350 bancos en 21 países y utiliza soluciones de IA y aprendizaje automático que analizan miles de señales conductuales, de dispositivo y de red, como la digitación y el manejo del aparato, para distinguir a los usuarios legítimos de los defraudadores.

El movimiento también se acerca al entorno laboral. Akamai completó, en julio, la adquisición de LayerX, especializada en seguridad de navegadores, por unos US$ 205 millones. CrowdStrike anunció, a principios de este año, un acuerdo de US$ 420 millones para comprar Seraphic. Ambas transacciones amplían el control de seguridad directamente en los navegadores, considerando que los empleados acceden cada vez más a información corporativa a través de aplicaciones SaaS y servicios web.

La seguridad de la IA es otro frente evidente en el mercado de adquisiciones. Las empresas de tecnología representan la mayor parte del gasto, pero los compradores no solo están adquiriendo herramientas de IA para aumentar la productividad de los equipos de seguridad. Están comprando tecnología para proteger la propia IA, ya que la implementación de agentes que leen bases de datos, ejecutan flujos de trabajo y se comunican con otras aplicaciones crea una nueva población de 'trabajadores digitales', con permisos, identidades y superficies de ataque propias.

Entre los acuerdos recientes en el área, Databricks acordó adquirir Panther Labs, como parte de su plataforma de seguridad. Rubrik compró Strata, proveedora de orquestación de identidad, para mantener la autenticación durante interrupciones. Cisco cerró, el 31 de julio, la compra de WideField, conectando información de identidad y sesión con el análisis de seguridad de Splunk.

El movimiento va más allá de la consolidación y anticipa una arquitectura de seguridad para un mundo en el que los humanos comparten acceso con las máquinas, las aplicaciones se extienden más allá de las redes corporativas, los ciberataques pueden afectar infraestructuras físicas y los fraudes pueden comenzar sin una violación convencional. Las empresas que adquieren estas capacidades apuestan a que las plataformas más valiosas no solo identificarán software malicioso, sino que entenderán quién o qué está actuando, qué intenta hacer y si el comportamiento debe ser confiable antes de que ocurra el daño.

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