Generalist AI alcanzó una valoración de US$ 3 mil millones tras captar casi US$ 200 millones en una nueva operación de financiación, según personas familiarizadas con la transacción consultadas por TechCrunch. La ronda amplía rápidamente el volumen de capital destinado a la startup, que desarrolla modelos de inteligencia artificial capaces de controlar diferentes tipos de robots.
El monto captado está respaldado por un documento presentado por la propia Generalist a la Securities and Exchange Commission (SEC) de los Estados Unidos. El Form D, protocolizado el 24 de agosto, muestra una oferta de hasta US$ 208,2 millones, de la cual US$ 198,2 millones ya habían sido vendidos a 32 inversores. La primera venta ocurrió el 7 de agosto.
La SEC, sin embargo, no informa la valoración de la compañía ni identifica a los inversores de la ronda. Según TechCrunch, citando a dos personas con conocimiento de la operación, el financiamiento fue liderado por 8VC y elevó el valor de Generalist a US$ 3 mil millones. Axios había revelado un día antes la captación de aproximadamente US$ 200 millones y también había señalado a 8VC como líder, aunque en ese momento solo informó que la valoración había superado los US$ 2 mil millones.
US$ 600 millones en pocos meses
La nueva inversión ocurre menos de tres meses después de que Generalist anunciara una ronda de US$ 400 millones, liderada por Radical Ventures. En esa ocasión, la empresa afirmó que el aporte había elevado el total captado desde su creación a más de medio mil millones de dólares. Entre los inversores estaban 8VC, Union Square Ventures, Hanabi Capital y Norwest, además de apoyadores anteriores como Nvidia, Spark Capital y Bezos Expeditions.
Según fuentes de TechCrunch, esa ronda valoró a Generalist en alrededor de US$ 2 mil millones. La nueva captación funciona como una extensión de la misma Serie B, elevando el tamaño combinado de la ronda a aproximadamente US$ 600 millones y aumentando la valoración de la empresa en aproximadamente 50% en pocos meses.
La velocidad de la valorización evidencia el interés creciente de los inversores por la llamada physical AI, área que busca llevar los avances de los grandes modelos de inteligencia artificial a máquinas capaces de percibir y actuar en el mundo real.
La apuesta por un “cerebro” para diferentes robots
Fundada en 2024 por Pete Florence y Andy Zeng, exinvestigadores de Google DeepMind, y Andrew Barry, exingeniero de Boston Dynamics, Generalist sigue una estrategia diferente de las empresas concentradas en la construcción de robots humanoides. Su principal producto es la inteligencia que controla las máquinas, y no necesariamente el hardware.
La empresa describe su misión como la construcción de “inteligencia general para el mundo físico”. La idea es desarrollar modelos capaces de operar diferentes formatos de robots, entornos y herramientas, reduciendo la necesidad de crear un sistema específico para cada tarea.
Ese concepto ganó una nueva demostración en agosto con el GEN-1.5, modelo más reciente de la compañía. Según Generalist, el sistema consigue aprender determinadas tareas físicas a partir de una única demostración con solo 3 a 12 segundos de duración, sin necesidad de un nuevo proceso tradicional de entrenamiento.
En pruebas divulgadas por la propia empresa, el GEN-1.5 obtuvo una tasa media de éxito de 59% al recibir solo una demostración de diferentes tareas. Con cinco minutos de datos y diez etapas adicionales de adaptación, la tasa media llegó a 83%. Los experimentos involucraron acciones como abrir recipientes, manipular cremalleras y utilizar herramientas.
Generalist resalta que las tareas aún son relativamente simples y de corta duración. El punto considerado más relevante por la empresa es la capacidad emergente del modelo de aprender nuevos comportamientos físicos con una cantidad muy pequeña de datos.
Carrera por una plataforma universal de robótica
El volumen de capital levantado por Generalist muestra cómo la disputa por la próxima generación de la robótica está migrando del hardware a los modelos que controlan las máquinas.
De la misma manera que los modelos de lenguaje han pasado a ejecutar tareas muy diferentes usando una única arquitectura de base, las empresas de physical AI intentan crear sistemas capaces de comandar diferentes robots sin que cada aplicación tenga que ser programada prácticamente desde cero.
Para los inversores, la posibilidad es crear una capa de inteligencia reutilizable en brazos industriales, máquinas especializadas y futuros robots de uso general.
Aún es pronto para saber si este enfoque conseguirá reproducir en la robótica el salto observado en los modelos generativos. La propia Generalist reconoce que sus sistemas aún operan en tareas limitadas. Pero los casi US$ 200 millones captados pocas semanas después de una ronda de US$ 400 millones muestran que parte del mercado de capital de riesgo está dispuesto a financiar esta apuesta a gran escala.
Con una valoración reportada de US$ 3 mil millones apenas dos años después de su fundación, Generalist entra rápidamente en el grupo de startups que disputan la creación de la inteligencia que podría operar la próxima generación de robots.



