Joi AI, empresa de compañeros virtuales con inteligencia artificial, contrató a 10 “consultores de masturbación” para un experimento de 28 días en julio. Los participantes, que recibieron US$ 2 mil cada uno, debían masturbarse a diario, excepto los domingos, y registrar humor, energía, deseos y concentración antes y después. Seis de los diez completaron el estudio. Así lo informó Wired el viernes (14).
El análisis preliminar de Joi AI, que evaluó 134 informes de sesiones, indicó una reducción del 25% en el estrés y un aumento del 17% en la concentración. La empresa también afirmó que los deseos de nicotina, alcohol, comida chatarra y doomscrolling cayeron un 44% tras la masturbación. No hubo diferencia significativa entre la práctica guiada por IA y otros métodos.
Antes del estudio, Joi AI entrevistó a 2.500 adultos; el 75% dijo masturbarse para reducir el estrés y la ansiedad, y el 43% antes de eventos importantes. Para la empresa, el objetivo es combatir el tabú en torno a la masturbación y tratarla como parte de una rutina de bienestar, especialmente para las personas solteras. Joi AI promueve una herramienta de “masturbación guiada” diaria, que combina sonido y ritual, como parte de su meta declarada de “resolver la soledad masculina”.
Especialistas cuestionan la metodología
La neurocientífica Nicole Prause, que estudia la sexualidad humana y la adicción, calificó las conclusiones como “una exageración grave” y afirmó que no hay evidencia científica de que la masturbación reduzca la vulnerabilidad al abuso de sustancias. Criticó el uso de autorreportes sin marcadores objetivos, como pruebas cognitivas: “Que alguien diga ‘estoy concentrado’ es solo eso”.
Prause reconoció que la masturbación hasta el orgasmo es un método potente de regulación del estado de ánimo, con reducción de la ansiedad y aumento de la relajación entre los participantes de su propio estudio.
Más de 150 mil personas se inscribieron para las 10 vacantes. Cinco fueron seleccionadas por la empresa y cinco en competencias públicas, incluida una juzgada por actrices porno y otra que buscaba el “fetiche más absurdo”; el ganador tenía fetiche por los globos.
Chloé Locatelli, investigadora de sexo y tecnología del King’s College London, también participó en el estudio. Afirmó que la masturbación aporta beneficios físicos y de bienestar, pero advirtió que el uso de compañeros de IA puede convertirse en una “muleta” si es la única forma de exploración sexual.


