Mark Wahlberg está abierto a la posibilidad de seguir apareciendo en películas incluso después de su muerte, mediante una réplica creada con inteligencia artificial. El actor afirmó que le gustaría dejar el control de su imagen digital a sus hijos o nietos, permitiendo que las futuras generaciones decidieran en qué producciones podría participar su versión virtual.
La declaración se hizo durante el TechCrunch Disrupt, en una entrevista publicada el 16 de octubre. Preguntado por CAA Vault, un servicio de la agencia Creative Artists Agency que permite registrar digitalmente rostros, cuerpos, movimientos y voces de artistas, Wahlberg dijo que todavía no ha utilizado la tecnología, pero considera la posibilidad.
“Sería interesante que mis hijos o nietos pudieran controlar mi apariencia y mi imagen y, quién sabe, ponerme en buenas películas”, afirmó.
El actor también mencionó la serie Ted: The Animated Series, en la que regresa como la voz de John Bennett. Con estreno previsto para el 17 de diciembre de 2026 en Peacock, la animación tendrá ocho episodios inicialmente, con otros previstos para 2027.
Wahlberg afirmó que no se opondría a que la producción continuara durante décadas utilizando una versión de IA de su personaje, incluso cuando él ya no pudiera participar personalmente. Para él, la existencia de un público interesado podría justificar la preservación digital de esas interpretaciones.
La posibilidad aún es hipotética. El actor no anunció la creación de un clon ni confirmó ningún acuerdo para su uso futuro.
A pesar de su apertura a la tecnología, Wahlberg defendió límites para su uso en el cine. Criticó la idea de generar guiones completos con herramientas como ChatGPT y producir películas sin recurrir a actores reales.
En cambio, considera legítimo utilizar IA para mejorar producciones existentes. Un ejemplo es la película biográfica del jugador de béisbol Pete Rose, en la que interpretará al protagonista. El equipo considera emplear inteligencia artificial para mejorar la representación de los estadios, reduciendo la necesidad de determinados efectos visuales convencionales.
Para Wahlberg, la tecnología puede ampliar los recursos disponibles para los cineastas, pero no debe sustituir el trabajo humano de interpretación y creación de historias.



