Encuesta de Epoch AI e Ipsos, realizada con 1.106 adultos empleados en Estados Unidos entre el 10 y el 19 de julio de 2026, reveló que el 20% de los trabajadores estadounidenses delegan al menos una tarea profesional a la inteligencia artificial (IA) que antes era realizada por colegas o contratistas externos. El estudio preguntó a los participantes sobre diez actividades comunes, seleccionadas con base en datos del Departamento de Trabajo de EE. UU.
La adopción de la IA varía según la actividad. Entre los trabajadores que realizan cada tarea, el 57% usa IA en sistemas de computación y desarrollo de software, el 46% en análisis de datos y el 39% en la lectura de documentos de trabajo. El menor índice está en el mantenimiento de registros, con un 25%.
En la mayoría de los casos, la IA actúa como apoyo parcial. La conclusión total o casi total de la tarea por la máquina llega al 10% solo en el desarrollo de software y se sitúa por debajo del 7% en las demás actividades.
Sustitución y tiempo ahorrado
La transferencia de tareas de humanos a máquinas es más evidente en el análisis de datos: el 7,1% de los entrevistados afirma que la IA asumió actividades antes realizadas por personas. A continuación aparecen la lectura de documentos (5,7%) y el mantenimiento de registros (5,3%). Los investigadores subrayan que esta sustitución no significa necesariamente una pérdida total de puestos de trabajo.
La encuesta también identificó una relación entre el volumen de trabajo realizado por la IA y el tiempo ahorrado. Cuando la herramienta ejecuta solo parte de la tarea, el 37% de los entrevistados reporta ahorro de tiempo; cuando hace la mayor parte o todo, el porcentaje sube al 53%.
Por otro lado, aproximadamente una de cada seis tareas con apoyo de IA pasó a demandar más tiempo que antes. Los investigadores sugieren que la interacción con la propia IA puede consumir tiempo, o que los trabajadores usan la capacidad liberada para realizar las tareas de manera más completa o con mayor calidad.
El estudio muestra además que el 66% del contenido producido por IA se usa sin cambios o con pequeños ajustes; el 6% no recibe ningún cambio y el 5% es muy reescrito. Los investigadores señalan que el bajo esfuerzo de edición no mide directamente la calidad del resultado, y no encontraron una relación consistente entre ahorro de tiempo y edición.
Los investigadores clasificaron la IA como una “herramienta versátil, pero generalmente no autosuficiente” en el entorno laboral. Los datos apuntan más a una redistribución de tareas entre humanos y máquinas que a una automatización completa de los empleos. Las conclusiones se basan en los relatos de los propios trabajadores; ni el tiempo ahorrado ni la calidad del resultado se midieron objetivamente. La muestra se seleccionó a partir de datos nacionales de empleo, y no por la probabilidad de que las tareas se vean afectadas por la IA.



