La Fundación Ethereum estableció diciembre de 2029 como objetivo para hacer que la capa principal de Ethereum sea resistente a ataques de computadores cuánticos en sus tres componentes centrales: ejecución de transacciones, consenso entre validadores y disponibilidad de datos. El plazo fue presentado por el grupo responsable del desarrollo del protocolo el lunes (7).

La fundación decidió trabajar con la hipótesis de que el llamado “Q-day”, momento en el que los computadores cuánticos podrían volverse capaces de romper parte de la criptografía utilizada actualmente, pueda ocurrir ya en 2030. La propia organización considera este escenario agresivo y reconoce que las estimaciones más comunes apuntan a una amenaza posterior.

El cronograma transforma la resistencia cuántica de un proyecto de largo plazo en una prioridad para las próximas actualizaciones de la red. La Fundación Ethereum afirmó que tratará el plazo como no negociable al menos hasta enero de 2027, cuando pretende reevaluar el avance de la computación cuántica con expertos externos.

Hegotá prepara la migración criptográfica

El cambio comienza a prepararse en la actualización Hegotá. La actualización no hará que Ethereum sea totalmente resistente a computadores cuánticos, pero deberá introducir los mecanismos necesarios para que las cuentas puedan adoptar nuevos tipos de firma en el futuro sin exigir un nuevo hard fork para cada esquema criptográfico.

Uno de los principales componentes es la EIP-8141, conocida como Frame Transactions, que introduce una forma nativa de abstracción de cuentas. Según la fundación, el modelo permitirá que las cuentas dejen gradualmente las actuales claves secp256k1, consideradas vulnerables a computadores cuánticos suficientemente avanzados, y adopten nuevas firmas con mayor flexibilidad.

El plan completo prevé una secuencia de actualizaciones después de Glamsterdam. En la hoja de ruta actual, un registro de claves públicas poscuánticas llegaría en la etapa I*, mientras que J* incluiría componentes poscuánticos para consenso, datos y transacciones. La resistencia completa continuaría siendo perseguida en las actualizaciones siguientes.

Para cumplir con el plazo más ambicioso, Ethereum calcula que los hard forks necesitarían ocurrir, en promedio, cada 7,2 meses entre Glamsterdam y la actualización que completaría la migración. Como contingencia, también existe una configuración mínima poscuántica que podría mantener la red operativa ante una amenaza, aunque con garantías reducidas.

El cambio no responde a un riesgo inmediato. La documentación oficial de Ethereum afirma que los computadores cuánticos actuales aún están lejos de la capacidad necesaria para romper la criptografía que protege la red. El objetivo del cronograma es realizar la migración antes de que ese riesgo pueda volverse concreto.

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