Estados Unidos y China acordaron crear un canal bilateral de comunicación para incidentes relacionados con inteligencia artificial, uno de los resultados de la visita de tres días del presidente chino Xi Jinping a Washington. El acuerdo fue confirmado por ambos gobiernos el sábado (26) y estará acompañado por un diálogo regular sobre riesgos y beneficios de la tecnología.

El mecanismo establece una línea directa entre las dos mayores potencias de IA para situaciones que puedan exigir comunicación entre gobiernos. El próximo encuentro del diálogo bilateral está previsto para noviembre de 2026, según los comunicados oficiales.

El alcance operativo, sin embargo, aún no ha sido detallado. Los gobiernos no informaron públicamente qué eventos se clasificarán como incidentes, qué autoridades podrán activar el canal, qué nivel de información deberá compartirse o qué procedimientos se adoptarán tras una notificación.

Antes de la cumbre, el secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, había defendido un mecanismo capaz de cubrir incidentes de IA con implicaciones para la seguridad nacional. Entre los riesgos discutidos estaban los sistemas fuera de control y el uso de la IA por actores no estatales en ataques cibernéticos o en la creación de amenazas biológicas.

Dos gobiernos utilizan terminologías diferentes

Los documentos divulgados tras la visita presentan una diferencia de nomenclatura. Pekín llama a la iniciativa China U.S. AI Dialogue y afirma que el canal se usará para incidentes de IA. La Casa Blanca adoptó el término Super Intelligence Dialogue y describió el mecanismo como un canal para incidentes relacionados con esa categoría de tecnología.

China afirmó el viernes (26) que los dos presidentes discutieron la IA en profundidad y que seguirá intercambiando posiciones con Washington sobre la terminología usada para la tecnología.

El acuerdo se produce mientras Washington y Pekín mantienen una disputa directa por modelos avanzados, semiconductores e infraestructura de cómputo. Al mismo tiempo, los dos gobiernos ya venían discutiendo mecanismos para gestionar riesgos que podrían afectar a ambos lados. China había confirmado anteriormente que mantenía comunicación con EE. UU. sobre inteligencia artificial.

La creación del canal no establece reglas comunes para el desarrollo de la IA ni resuelve divergencias entre los países sobre tecnología. El próximo paso concreto será la ronda bilateral prevista para noviembre, cuando el funcionamiento del mecanismo podrá empezar a adquirir definiciones más específicas.

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