Parte de las empresas que trasladaron producción y proveedores fuera de China para reducir el impacto de los aranceles de Estados Unidos está llevando pedidos de vuelta al país, tras enfrentar costos, limitaciones industriales y problemas de abastecimiento en mercados alternativos. La reversión aún no puede cuantificarse a escala global, pero ya aparece en grandes minoristas y fabricantes consultados por Reuters.
La empresa Target transfirió nuevamente parte de sus pedidos a proveedores chinos debido a interrupciones en la cadena de suministro y restricciones de producción en otros países, según dos personas familiarizadas con el movimiento. El valor y la duración de los contratos no fueron divulgados. La empresa Shein también está reduciendo parte de sus operaciones en Vietnam, según personas cercanas a las actividades de la empresa en el país.
El movimiento ocurre después de que las empresas aceleraran la estrategia conocida como “China plus one”, manteniendo proveedores chinos mientras añadían fábricas en países como Vietnam, India, Indonesia y Tailandia para disminuir la exposición a los aranceles estadounidenses.
En la práctica, algunas compañías descubrieron que el menor costo de mano de obra o la ventaja arancelaria no compensaban las dificultades para reproducir la red china de proveedores, mano de obra especializada, equipos, logística y suministro de energía.
El fabricante chino Dawang Metals, por ejemplo, perdió parte de los pedidos de un gran cliente estadounidense de maquinaria agrícola cuando la producción se trasladó a India. Tras enfrentar problemas en el nuevo mercado, el comprador volvió a hacer pedidos a la empresa china. La propia Dawang llegó a estudiar el traslado de parte de su producción a otro país, pero abandonó el plan.
China recupera terreno en las cadenas de suministro
Datos de la empresa de inspección y auditoría de cadenas productivas QIMA indican un cambio similar. La participación de China en los servicios prestados por la compañía a clientes de América del Norte subió a 35% en el segundo trimestre de 2026, el nivel más alto en seis trimestres. En el mismo período, la participación del Sudeste Asiático retrocedió a niveles anteriores a 2025.
El escenario representa una reversión parcial respecto del primer trimestre, cuando la participación china en el abastecimiento monitoreado por QIMA había caído a 27%, mientras la demanda estadounidense de inspecciones en el Sur y Sudeste de Asia crecía un 21% interanual.
Los aranceles siguen siendo parte de la ecuación. Estimaciones de la Economist Intelligence Unit citadas por Reuters indicaban en julio un arancel efectivo estadounidense cercano a 20% para productos chinos, frente a 6,1% para Vietnam, 13,4% para Indonesia y 4,5% para Tailandia. Sin embargo, la expansión de las barreras comerciales hacia otros países redujo parte del incentivo económico para trasladar la producción.
Para algunas empresas, el costo operativo también eliminó la diferencia. Un exportador de muebles de Hangzhou cerró este año un taller abierto en 2024 en Ciudad Ho Chi Minh tras tener que importar de China artículos básicos, como tornillos y moldes. Según él, cuando se consideraron todos los costos, producir en Vietnam dejó de ofrecer una ventaja relevante.
El cambio no significa el fin de la diversificación industrial. Vietnam, India e Indonesia siguen recibiendo inversiones, y algunas empresas mantienen capacidad fuera de China como protección contra una eventual nueva escalada arancelaria. Por ahora, los movimientos muestran que reducir la dependencia de la industria china puede ser más difícil —y más caro— que simplemente trasladar líneas de producción a otro país.



