El Gobierno de Donald Trump ha intervenido en la disputa judicial entre OpenAI y el New York Times y ha defendido que el uso de obras protegidas por derechos de autor para entrenar modelos de inteligencia artificial puede considerarse “fair use”, o uso justo, según la legislación estadounidense. La postura fue presentada por el Departamento de Justicia en un documento presentado el martes (1 de abril).
El Gobierno afirma tener un “fuerte interés” en el caso porque la definición de los límites para el entrenamiento de IA podría afectar la capacidad de Estados Unidos para mantener el liderazgo global en inteligencia artificial. Para el Departamento de Justicia, una interpretación excesivamente restrictiva de las reglas de derechos de autor podría perjudicar la innovación, la competencia y el desarrollo de la industria estadounidense de IA.
La manifestación sostiene que utilizar copias de textos durante el entrenamiento de grandes modelos de lenguaje es una actividad “extraordinariamente transformadora”. En ese proceso, las obras se convierten en datos que el modelo utiliza para aprender relaciones entre palabras y patrones de lenguaje, sin que dichas copias se pongan a disposición del público.
El Departamento de Justicia también argumenta que el entrenamiento debe analizarse por separado de las respuestas que los sistemas generan posteriormente. Que un resultado reproduzca contenido protegido puede dar lugar a un debate propio sobre derechos de autor, pero eso no convertiría automáticamente en ilegal la etapa de entrenamiento.
El Gobierno rechaza el argumento sobre el impacto en el mercado
Otro punto central de la manifestación se refiere al posible perjuicio comercial para los titulares de los derechos. Según el Gobierno, el entrenamiento de un modelo no funciona como sustituto de los artículos originales y, por tanto, no reduce directamente el mercado de esas obras de la forma exigida para inclinar la balanza en contra del uso justo.
La administración Trump también advierte de que exigir licencias para los grandes volúmenes de contenido utilizados en el entrenamiento podría favorecer a las mayores empresas tecnológicas, que tendrían mayor capacidad financiera para pagar los derechos. Al mismo tiempo, los grandes grupos de medios se beneficiarían del tamaño de sus catálogos.
El New York Times demandó a OpenAI y Microsoft en diciembre de 2023, acusando a las empresas de utilizar millones de artículos protegidos para desarrollar sistemas de inteligencia artificial sin autorización ni pago. El periódico argumenta que esos productos pueden reproducir su contenido y competir con sus publicaciones.
La postura del Gobierno no determina el resultado del proceso. La decisión corresponderá a la Justicia, pero la manifestación sitúa formalmente a la administración Trump junto a la interpretación defendida por OpenAI en una cuestión que podría influir en otros procesos sobre el uso de contenido protegido en el entrenamiento de inteligencia artificial.



